Ciudadano

jueves, noviembre 15, 2007

Patética monarquía

Originariamente, a J. Mª. Aznar, entonces Presidente ,al igual que a la Patronal española CEOE, eso de la Revolución Bolivariana no les hizo gracia. Estaban en su derecho; pero no tanto como para, quebrando el principio diplomático de no injerencia, alentar el golpismo de la derecha venezolana (al lado de la cual el PP es casi marxista), y cometer, en relación con los intereses de los españoles, el inmenso error de ser, con los golpistas de Wasghinton los dos únicos gobiernos en reconocer como legítimo el gobierno golpista de “Carmona el breve” (porque sólo duró 48 horas). En su derecho también estuvo entonces el Presidente venezolano en denunciar dicha injerencia.

En principio todo hubiera debido tener un punto final. Pero no fue así: perdidas las elecciones, J. Mª. Aznar inició una nueva vida, de “ex”, caracterizada por defender puntos de vista “neo-cons”, entre los cuales poner al chavismo a parir. Estaba Aznar aquí en su derecho ¿por qué no? Y también Chávez en replicarle ¿o no? Hoy, visto lo visto, se ha cometido cuatro errores:
el primero, oír al Presidente del Gobierno español fustigar en la Cumbre esa latinoamericana, los “régimenes populistas” del lugar. ¿Le toca a él conceder diplomas de democracia a lo occidental?
El segundo, que Chávez seguirá fustigando al Sr Aznar; y ese, hoy y políticamente, ¿quién carajo es? En España, tan sólo un ciudadano más ¡No le transformemos en heraldo de algo!

El tercer error, que el Presidente Zapatero, que fue regiamente recibido en Caracas con ocasión de su viaje allá, se crea en la obligación de defender al Sr. Aznar en sus campañas, “debidamente orientadas” por los neo-cons, y dirigidas, una y otra vez, contra Venezuela. Según el Presidente español, el Sr. Aznar es una institución. No es así; lo fue; ya no lo es, y no debe el Presidente del Gobierno español entrar al trapo de su defensa y poner en peligro décadas de diplomacia española en América Latina, es decir, los intereses del pueblo español en dicho subcontinente.
Claro que el deseo del monarca español de que el Presidente Zapatero asuma la defensa del Señor Aznar pueda constituir el prolegomeno deseado de poder constituir en el futuro frente al Plan Ibarretxe una "Gran Coalicion"...
Pero ya el colmo, y cuarto error, es ver al monarca español, que es Jefe del Estado “por, digamos herencia, más digitalización del “Caudillo Franco” (claro que este lo era “por la Gracia de Dios” e igual es que se lo trasmitió, al Borbón) mandar callar, tuteándole (tal y como hace con sus “súbditos”. ¿O quizá se trate de que aún estemos en la época de Felipe II?), a un Presidente extranjero. Y hacerlo de mala manera, a un Presidente de la República por lo demas reiteradamente legitimado por el voto. En cuanto a los intereses de España, pues: por el “arco de triunfo”… Es la muerte por bastante tiempo de cualquier influencia nuestra al Sur del Río Grande (y, por cierto ¿cuál tenemos al Norte de ese Río? )

Se puede comprender que el Presidente Zapatero crea ganar votos con su intervención, e incluso puede que ese pronóstico se cumpla. Se comprenderá que la actuación del Monarca contribuirá a que el Presidente Chávez gane su referéndum; de lo que me alegro.
Aún así el espectáculo dado por el Rey ha sido lamentable.

La monarquía como institución se va a jubilar sola. En cuanto a su actual titular, debería jubilarse ya.

PD: Anasagasti, excolega parlamentario mío: por favor, no vuelvas a referirte a la familiar real como “vagos”. Porque cuando el Rey se pone a “trabajar”, es aún peor.

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