Inmigración, capitalismo, proteccionismo e identidad
I. El motín.
Decíamos hace ya unos años en éstas mismas páginas, dando cuenta de los grandes movimientos huelguísticos de 1995 que cuando a la gente se la trata como a perros responde con “votos que muerden”. Dicha fórmula fue también aplicable a la hora de explicar, al menos parcialmente, el pase a la segunda vuelta de Lepen en las últimas elecciones presidenciales galas; e incluso el 55% de “Noes” en el referéndum europeo Hoy, como el motín, el crujido, han sido más fuertes, la fórmula acuñada es “Puesto de chusma somos, como tal actuamos”.
Partamos de unos primeros hechos evidentes: los amotinados no eran, en todo el país, más de 3000. Nada pues de movimiento masivo. Con la excepción de los menores de edad de los cuales 89% nunca habían tenido problemas con la justicia, los demás, hasta una proporción del 80% eran viejos “conocidos” de la policía. Su origen étnico no es árabe[i] sino muy mayoritariamente negro: las estadísticas policiales “y todos los testimonios coinciden: son los jóvenes negros de los suburbios, al menos los de origen africano, los que han sido la punta de flecha de los motines…. mayoritariamente: representan ya la mayoría de los habitantes de muchos barrios[ii],…. padecen cumulativamente los problemas sociales….: pobreza extrema, segregación, discriminación, racismo más afirmado hacia ellos, des-socialización familiar,…. dificultades escolares, desestabilización cultural, consumo acusado de alcohol y drogas…. Tampoco tienen que ver ni el Islam ni el fundamentalismo islámico, sino más bien al revés”, como veremos[iii]. Por cierto que los amotinados son franceses, no de primera generación. Sino de segunda, y tercera. Los amotinados detectados en las acciones de calle son muy minoritariamente inmigrantes ilegales…. Se trata por lo tanto de un motín escenificado por franceses, como las rebeliones que, en frío (con ocasión de huelgas o/y de votaciones cada vez más intensas en pro de anti-sistemas), se están produciendo en Francia ya con cierta regularidad[iv]. Y que los bisabuelos, abuelos y padres procedan de la inmigración africana no cambia esta evidencia.
¿Problema de integración? Si y no; o ¿un fracaso del modelo francés de integración? No y si. Porque estos jóvenes (la inmensa mayoría de los amotinados son jóvenes, la mitad menores de edad) están parcialmente integrados. Han pasado por la escuela y una minoría cada vez más numerosa, sobre todo por el lado de las jóvenes, lo han hecho con bastante éxito por cierto[v]; hablan perfectamente la lengua de su país, y ha interiorizado los valores republicanos: libertad, igualdad, fraternidad, sin duda. Pero también exigencia de justicia, aspiración al progreso, y meritocracia[vi]. Todo lo cual nos lleva a dos consideraciones: la primera es que son tan
franceses que no les pasa por la cabeza volver al país de origen de sus antepasados, en donde nadie les espera ya; ni hallan en dichos países ningún modelo ni modo de vida que les atraiga. Más bien lo contrario…. Ciertamente menos fracaso escolar, el mantenimiento del servicio militar obligatorio u algo similar[vii], y mayor estabilidad familiar (lo cual plantea la cuestión de la poligamia) hubieran permitido aún más integración. Pero integrados, culturalmente hablando, la inmensa mayoría de estos amotinados, en acción, a la espera o/y en potencia lo está. Regis Debray, según reza en un artículo publicado en el “Diario El País”[viii] añade a las causas del motín un alto grado de desconocimiento y/o de desidentificación con la France “grande” del Imperio y sus victorias militares. Pero esto viene compensado por el rango de gran potencia (además nuclear) del país, y por una política exterior a la vez independiente frente a Washington, y constructiva, casi de hermanamiento, con Berlín.
Sin embargo, a la vez, se trata de una integración fracasada. Porque está el tema del racismo, que es fruto, primero, de una larga tradición intelectual de dicho país (recuérdese que, de los grandes teóricos del racismo, Arthur de Gobineau, Vacher de Lapouge, Edouard Drumont y G. Montandon fueron franceses; y tan sólo H. S. Chamberlain británico, y A Rosenberg, alemán y del Báltico), de precedentes históricos (por ejemplo cuando Napoleón Bonaparte restableció la esclavitud; o cuando el régimen de Vichy aprovechó la Alianza con Alemania para una depuración étnico-religiosa severa; o con ocasión de las masacres coloniales en África), y también hay que decirlo, de cifras elevadas de inmigración africana (hay actualmente en los países europeos 24.190.980 extranjeros –tirando bastante por lo bajo- pues sólo se computan los legalmente residentes, y en Francia concretamente 3.263.186 –tirando muy muy por lo bajo-) sensación aumentada por su concentración en determinadas zonas y, dentro de éstas, en determinados suburbios de las grandes ciudades. Ciertamente Alemania tiene el doble de extranjeros– aunque su población es sólo un tercio mayor que la de Francia, pero, como señalaba Michels, “no importa que un hecho sea falso; si es considerado cierto, es cierto en sus efectos”. Máxime cuando existe un silencio espeso sobre las cifras étnicas ya que “la ley prohíbe a cualquier organismo, público o privado, utilizar datos étnicos, excepto la nacionalidad”[ix]. Pero eso permite que se disparen al alza las especulaciones sobre la cifra de franceses no de origen…[x].
Decíamos hace ya unos años en éstas mismas páginas, dando cuenta de los grandes movimientos huelguísticos de 1995 que cuando a la gente se la trata como a perros responde con “votos que muerden”. Dicha fórmula fue también aplicable a la hora de explicar, al menos parcialmente, el pase a la segunda vuelta de Lepen en las últimas elecciones presidenciales galas; e incluso el 55% de “Noes” en el referéndum europeo Hoy, como el motín, el crujido, han sido más fuertes, la fórmula acuñada es “Puesto de chusma somos, como tal actuamos”.Partamos de unos primeros hechos evidentes: los amotinados no eran, en todo el país, más de 3000. Nada pues de movimiento masivo. Con la excepción de los menores de edad de los cuales 89% nunca habían tenido problemas con la justicia, los demás, hasta una proporción del 80% eran viejos “conocidos” de la policía. Su origen étnico no es árabe[i] sino muy mayoritariamente negro: las estadísticas policiales “y todos los testimonios coinciden: son los jóvenes negros de los suburbios, al menos los de origen africano, los que han sido la punta de flecha de los motines…. mayoritariamente: representan ya la mayoría de los habitantes de muchos barrios[ii],…. padecen cumulativamente los problemas sociales….: pobreza extrema, segregación, discriminación, racismo más afirmado hacia ellos, des-socialización familiar,…. dificultades escolares, desestabilización cultural, consumo acusado de alcohol y drogas…. Tampoco tienen que ver ni el Islam ni el fundamentalismo islámico, sino más bien al revés”, como veremos[iii]. Por cierto que los amotinados son franceses, no de primera generación. Sino de segunda, y tercera. Los amotinados detectados en las acciones de calle son muy minoritariamente inmigrantes ilegales…. Se trata por lo tanto de un motín escenificado por franceses, como las rebeliones que, en frío (con ocasión de huelgas o/y de votaciones cada vez más intensas en pro de anti-sistemas), se están produciendo en Francia ya con cierta regularidad[iv]. Y que los bisabuelos, abuelos y padres procedan de la inmigración africana no cambia esta evidencia.
¿Problema de integración? Si y no; o ¿un fracaso del modelo francés de integración? No y si. Porque estos jóvenes (la inmensa mayoría de los amotinados son jóvenes, la mitad menores de edad) están parcialmente integrados. Han pasado por la escuela y una minoría cada vez más numerosa, sobre todo por el lado de las jóvenes, lo han hecho con bastante éxito por cierto[v]; hablan perfectamente la lengua de su país, y ha interiorizado los valores republicanos: libertad, igualdad, fraternidad, sin duda. Pero también exigencia de justicia, aspiración al progreso, y meritocracia[vi]. Todo lo cual nos lleva a dos consideraciones: la primera es que son tan
franceses que no les pasa por la cabeza volver al país de origen de sus antepasados, en donde nadie les espera ya; ni hallan en dichos países ningún modelo ni modo de vida que les atraiga. Más bien lo contrario…. Ciertamente menos fracaso escolar, el mantenimiento del servicio militar obligatorio u algo similar[vii], y mayor estabilidad familiar (lo cual plantea la cuestión de la poligamia) hubieran permitido aún más integración. Pero integrados, culturalmente hablando, la inmensa mayoría de estos amotinados, en acción, a la espera o/y en potencia lo está. Regis Debray, según reza en un artículo publicado en el “Diario El País”[viii] añade a las causas del motín un alto grado de desconocimiento y/o de desidentificación con la France “grande” del Imperio y sus victorias militares. Pero esto viene compensado por el rango de gran potencia (además nuclear) del país, y por una política exterior a la vez independiente frente a Washington, y constructiva, casi de hermanamiento, con Berlín.Sin embargo, a la vez, se trata de una integración fracasada. Porque está el tema del racismo, que es fruto, primero, de una larga tradición intelectual de dicho país (recuérdese que, de los grandes teóricos del racismo, Arthur de Gobineau, Vacher de Lapouge, Edouard Drumont y G. Montandon fueron franceses; y tan sólo H. S. Chamberlain británico, y A Rosenberg, alemán y del Báltico), de precedentes históricos (por ejemplo cuando Napoleón Bonaparte restableció la esclavitud; o cuando el régimen de Vichy aprovechó la Alianza con Alemania para una depuración étnico-religiosa severa; o con ocasión de las masacres coloniales en África), y también hay que decirlo, de cifras elevadas de inmigración africana (hay actualmente en los países europeos 24.190.980 extranjeros –tirando bastante por lo bajo- pues sólo se computan los legalmente residentes, y en Francia concretamente 3.263.186 –tirando muy muy por lo bajo-) sensación aumentada por su concentración en determinadas zonas y, dentro de éstas, en determinados suburbios de las grandes ciudades. Ciertamente Alemania tiene el doble de extranjeros– aunque su población es sólo un tercio mayor que la de Francia, pero, como señalaba Michels, “no importa que un hecho sea falso; si es considerado cierto, es cierto en sus efectos”. Máxime cuando existe un silencio espeso sobre las cifras étnicas ya que “la ley prohíbe a cualquier organismo, público o privado, utilizar datos étnicos, excepto la nacionalidad”[ix]. Pero eso permite que se disparen al alza las especulaciones sobre la cifra de franceses no de origen…[x].
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[i] Dossier de “Marianne” del 25-11-05: “Posons les questions, osons les reponses”.
[ii] De donde, por cierto, hace tiempo que los magrebíes, mayoritariamente, han huido…. Igualmente como en Marsella y en la mayoría de los lugares afectados “los barrios de muy fuerte implantación magrebí, globalmente se han movido menos que los que contienen una población, llegada más recientemente, del África negra” (Marianne, op. cit).
[iii] “Donde hay fundamentalistas y mezquitas no hay problemas…. El Islam y los islamistas con su peso de tradiciones y prohibiciones han contribuido al mantenimiento del orden social” (Marianne, op. cit.)
[iv] Para Emmanuel Todd (en “Rien ne separe les enfants d´inmigres du reste de la societe”, Le Monde, 14-11-05) “la vida política francesa, en los últimos años, no ha sido sino una serie de catástrofes que dejan a los observadores extranjeros irónicamente estupefactos. La primera catástrofe fueron las presidenciales del 2002, con una primera vuelta que conduce a la extrema derecha en el duo de cabecera y, con una segunda vuelta en la que Chirac es elegido con más del 80% de los votos. La segunda catástrofe, visto desde la perspectiva de las clases dirigentes es el referéndum sobre Europa [y] cuando las clases dirigentes se están empezando a volver a dormir, intentando persuadirse de que la sociedad ha retornado a la estabilidad, sobreviene la tercera catástrofe [que es] el incendio de los suburbios. [Y] cada una de dichas catástrofes tienen su protagonista: [la primera la provocó] el viejo mundo francés que constituye el núcleo del FN. El “no” en el referéndum constituye la entrada en escena de una parte de las clases medias, ligadas a la función pública… [La tercera] pone en escena… los jóvenes nacidos de la inmigración… Los tres grupos [...] tienen en común un antagonismo frente al sistema y las clases dirigentes”.
[v] Indica M. B. Baudet (en “Portrait deseunes français”, Le Monde, 15-11-05) que “haber heredado un origen no europeo constituye un handicap en el mercado laboral que la obtención de la nacionalidad francesa no borra…. No obstante, entre las personas de más edad, la educación parece desempeñar mejor su papel protector: en la clase de edad comprendida entre los 36 y los 50 años, cuando 15,4% de los franceses de origen magrebi y sin calificación están en el paro, la proporción baja al 2,3% para los que han realizado estudios superiores”.
[vi] Volvamos a E. Todd (op. cit): “No veo nada en los acontecimientos mismos que separe radicalmente a los hijos de los inmigrantes del resto de la sociedad francesa. Incluso veo exactamente lo contrario. Interpreto los acontecimientos como un rechazo a la marginalización. Todo esto no hubiera podido producirse si esos hijos de inmigrantes no hubiesen interiorizado algunos de los valores fundamentales de la sociedad francesa, entre los cuales por ejemplo, el tándem libertad-igualdad… Los jóvenes se rebelan porque han integrado el modelo republicano y sienten que no funciona… Veo su rebelión como una aspiración a la igualdad… [Incluso] los jóvenes étnicamente mezclados de Seine-Saint-Denis se inscriben en una tradición de sublevación social omnipresente en la historia de Francia…. Las segunda y las terceras generaciones de hijos de inmigrantes se integran relativamente bien en las clases populares francesas, y algunos alcanzan las clases medias o superiores”.
[vii] Servicio militar o cívico que, en contra de lo que afirma Chirac no puede ser voluntario. Como afirma J. F. Kahn (en “Les vrais incediaires, Marianne 25-11-05), la propuesta de Chirac “es absurda. Como fue absurda la pura y simple supresión del antiguo servicio militar sin sustituirlo por una movilización alternativa. De hecho lo que si forma parte del modelo republicano…. es un servicio civil obligatorio que un plazo corto de tiempo pero significativamente permitiría mezclar poblaciones de medios y orígenes radicalmente diferentes, llevarles a realizar acciones de interés colectivo y darles algunos a la vez, una enseñanza técnica…. y una recuperación de cultura general”.
[viii] Javier Cuartas: “Los valores republicanos en crisis”, el 11-11-2005.
[ix] Ver, de A. Reverchon “Un trou enorme dans la statistique nationale”, en Le Monde del 15-11-05.
[x] Escribe J. F. Kahn (en “L´embrasement des cites: les vrais responbles”, Marianne del 18-11-05): “no querer ver, no decir: los diarios bien pensantes nos explicaban que, en porcentaje, las personas procedentes de la inmigración no eran más numerosas que antes de la II GM – y por lo tanto ¡no hay problema! – y que las poblaciones de cultura musulmana, viniesen de Turquía, de África negra, o de países árabes o asiáticos, no rebasaban los tres millones. De hecho, la ceguera y la imprevisión fueron totales”.
[xi] Es decir “Blancos-Negros-Magrebis”.
[xii] Op. cit. págs. 31, 32, 43 y 44.
[xiii] P. A. Delhommais “Dossiers et Documents”, en Le Monde, Noviembre de 2005.
[xiv] En “La question de l´emergence d´une <> mondialisee”, Le Monde del 31-10-05.
[xv] Op. cit.
[ii] De donde, por cierto, hace tiempo que los magrebíes, mayoritariamente, han huido…. Igualmente como en Marsella y en la mayoría de los lugares afectados “los barrios de muy fuerte implantación magrebí, globalmente se han movido menos que los que contienen una población, llegada más recientemente, del África negra” (Marianne, op. cit).
[iii] “Donde hay fundamentalistas y mezquitas no hay problemas…. El Islam y los islamistas con su peso de tradiciones y prohibiciones han contribuido al mantenimiento del orden social” (Marianne, op. cit.)
[iv] Para Emmanuel Todd (en “Rien ne separe les enfants d´inmigres du reste de la societe”, Le Monde, 14-11-05) “la vida política francesa, en los últimos años, no ha sido sino una serie de catástrofes que dejan a los observadores extranjeros irónicamente estupefactos. La primera catástrofe fueron las presidenciales del 2002, con una primera vuelta que conduce a la extrema derecha en el duo de cabecera y, con una segunda vuelta en la que Chirac es elegido con más del 80% de los votos. La segunda catástrofe, visto desde la perspectiva de las clases dirigentes es el referéndum sobre Europa [y] cuando las clases dirigentes se están empezando a volver a dormir, intentando persuadirse de que la sociedad ha retornado a la estabilidad, sobreviene la tercera catástrofe [que es] el incendio de los suburbios. [Y] cada una de dichas catástrofes tienen su protagonista: [la primera la provocó] el viejo mundo francés que constituye el núcleo del FN. El “no” en el referéndum constituye la entrada en escena de una parte de las clases medias, ligadas a la función pública… [La tercera] pone en escena… los jóvenes nacidos de la inmigración… Los tres grupos [...] tienen en común un antagonismo frente al sistema y las clases dirigentes”.
[v] Indica M. B. Baudet (en “Portrait deseunes français”, Le Monde, 15-11-05) que “haber heredado un origen no europeo constituye un handicap en el mercado laboral que la obtención de la nacionalidad francesa no borra…. No obstante, entre las personas de más edad, la educación parece desempeñar mejor su papel protector: en la clase de edad comprendida entre los 36 y los 50 años, cuando 15,4% de los franceses de origen magrebi y sin calificación están en el paro, la proporción baja al 2,3% para los que han realizado estudios superiores”.
[vi] Volvamos a E. Todd (op. cit): “No veo nada en los acontecimientos mismos que separe radicalmente a los hijos de los inmigrantes del resto de la sociedad francesa. Incluso veo exactamente lo contrario. Interpreto los acontecimientos como un rechazo a la marginalización. Todo esto no hubiera podido producirse si esos hijos de inmigrantes no hubiesen interiorizado algunos de los valores fundamentales de la sociedad francesa, entre los cuales por ejemplo, el tándem libertad-igualdad… Los jóvenes se rebelan porque han integrado el modelo republicano y sienten que no funciona… Veo su rebelión como una aspiración a la igualdad… [Incluso] los jóvenes étnicamente mezclados de Seine-Saint-Denis se inscriben en una tradición de sublevación social omnipresente en la historia de Francia…. Las segunda y las terceras generaciones de hijos de inmigrantes se integran relativamente bien en las clases populares francesas, y algunos alcanzan las clases medias o superiores”.
[vii] Servicio militar o cívico que, en contra de lo que afirma Chirac no puede ser voluntario. Como afirma J. F. Kahn (en “Les vrais incediaires, Marianne 25-11-05), la propuesta de Chirac “es absurda. Como fue absurda la pura y simple supresión del antiguo servicio militar sin sustituirlo por una movilización alternativa. De hecho lo que si forma parte del modelo republicano…. es un servicio civil obligatorio que un plazo corto de tiempo pero significativamente permitiría mezclar poblaciones de medios y orígenes radicalmente diferentes, llevarles a realizar acciones de interés colectivo y darles algunos a la vez, una enseñanza técnica…. y una recuperación de cultura general”.
[viii] Javier Cuartas: “Los valores republicanos en crisis”, el 11-11-2005.
[ix] Ver, de A. Reverchon “Un trou enorme dans la statistique nationale”, en Le Monde del 15-11-05.
[x] Escribe J. F. Kahn (en “L´embrasement des cites: les vrais responbles”, Marianne del 18-11-05): “no querer ver, no decir: los diarios bien pensantes nos explicaban que, en porcentaje, las personas procedentes de la inmigración no eran más numerosas que antes de la II GM – y por lo tanto ¡no hay problema! – y que las poblaciones de cultura musulmana, viniesen de Turquía, de África negra, o de países árabes o asiáticos, no rebasaban los tres millones. De hecho, la ceguera y la imprevisión fueron totales”.
[xi] Es decir “Blancos-Negros-Magrebis”.
[xii] Op. cit. págs. 31, 32, 43 y 44.
[xiii] P. A. Delhommais “Dossiers et Documents”, en Le Monde, Noviembre de 2005.
[xiv] En “La question de l´emergence d´une <
Etiquetas: apatridas, blancs-blacks-beurs, capitalismo, disturbios, francia, identidad, inmigración, integración, mundialización, neoproteccionismo, privación relativa, proteccionismo, revolución, Sarkozy
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2 Comentarios:
que buen diseño, lástima el contenido
si sr. el diseño es genial, no comments sobre el contenido.
un saludos
www.oktomanota.com
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